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La
nueva era mundial: amenazas e incidencias sobre el caso colombiano
Ricardo Vargas - TNI Fellow
TNI Website, 21 September 2001
A New Global Era: Threats and Incidents Concerning the Colombian
Case
(English Summary)
In this article Ricardo Vargas says: "that the usage of the
term 'global terrorism' has the power to hide as well as to legitimise
decisions that predetermine the concept." He argues that the
jargon inferred on the theme of terrorism obscures the political
motivation behind the acts of terror. At the same time it dangerously
homogenises the world of conflicts. In his view, the complexity
of the Islamic civilisation reduced to the expression of terror
can be equally comparable to the situations of Ireland or Colombia.
Vargas brings the events of September 11 back home to Colombia,
where the conflicting interests among the US, the FARC and those
involved with illicit drug production have become more pronounced.
Additionally, he touches upon the implications of a supposed link
between the FARC and the IRA. He concludes that this moment of US
show of force in the Islamic World has serious consequences for
Colombia and the Andean-Amazonian region, whereby conflict will
most likely become much more internationalised.
Consideraciones
El uso del término " terrorismo global " tiene
una carga que oculta y a la vez legitima decisiones que predetermina
el mismo concepto.
De un lado, oculta las motivaciones políticas detrás
de los hechos de terror con sus dramáticas consecuencias.
Como resultado, se evita la especificidad de los escenarios de conflicto
con los cuales se relacionan los hechos y que generalmente envuelven
múltiples actores, posiciones disímiles y en general
una complejidad de relaciones que sólo se desvelan en la
recuperación de la memoria histórica. El término
tiene una carga de "presente" que desconoce la trayectoria
histórica de fenómenos de alto nivel conflictivo.
Hay un trastrocamiento del tiempo. El presente se erige como tribunal
racional: lo que existe es la culminación de lo que la razón
ha construido bajo una acepción de aceptabilidad inevitable
y de legitimidad indiscutible. Su mutación en la pura inmediatez
con posibilidad de afectar el actual status quo actual, se torna
a su vez como sinónimo de peligrosidad e inseguridad. Generalmente
la carga del concepto "terror" contiene esta defensa cuya
apariencia es la protección, válida o no, del mundo
libre o civilizado. (1)
Así mismo confunde el uso de un método de guerra
irregular, "el terror", por el fin en sí mismo:
pareciera que no hay problemas como tales, lo que hay son terroristas,
agentes de inseguridad, santuarios terroristas, etc. Esta connotación
hace peligrosamente homogéneo el mundo de los conflictos:
la complejidad del mundo musulmán reducido a la expresión
terrorista podría hacerse equiparable a la situación
de Irlanda o Colombia. No se reconocen tanto en sí mismos
en su naturaleza política y militar sino que se asumen por
lo que puedan significar como generadores de terror y por tanto
de inseguridad. Es en ese contexto que recobran legitimidad, superponiéndose,
los métodos de solución de fuerza.
Consecuencias en el caso colombiano
En el caso de las Farc, existe una situación contradictoria
en el marco de las relaciones bilaterales con Estados Unidos. El
gobierno colombiano parte de una calificación como grupo
guerrillero al cual se le ha dado un status político. Como
consecuencia ha aceptado desarrollar un proceso de paz como vía
de resolución del conflicto armado. Así mismo ha defendido
en diferentes tribunales la condición de actor político
para ese grupo. Ha desdeñado las acusaciones sobre los vínculos
con el narcotráfico de las farc, circunstancia que ha generado
polémica. Recordemos que, entre otros, UNDCP ha insistido
en que las farc no son un cartel del narcotráfico.
Mientras tanto las autoridades de EU han enfatizado a distintos
niveles la condición de organización criminal con
cada vez menos nexos para que le sea reconocido un perfil político.
Y no sólo eso, al estar en la lista de organizaciones terroristas
y haber sufrido el asesinato de tres ciudadanos estadounidenses
por cuenta de las farc, se reafirma aún más esa condición
de ser un grupo enemigo de EU. A ello se suman episodios relacionados
con exportación - incautación de drogas en las cuales
se compromete la condición política de este grupo
armado.
Pero por otra parte, Washington ha reconocido las negociaciones
de paz del gobierno colombiano, a la vez que apoya un fortalecimiento
de las ffaa y desarrolla acciones en nombre del combate a las drogas,
que a su vez repercute sobre el mismo proceso de conversaciones.
Esta dicotomía, señalada entre otros por la Rand Corporation,
parece entrar en un punto de definiciones bajo el nuevo paradigma
de seguridad que empieza a desarrollarse.
Días antes de la programada visita de Colin Powell a Bogotá,
este ratificó el apoyo tanto al proceso de paz como al Plan
Colombia. Pero también anticipó su preocupación
por el uso de las farc del área de despeje y de las relaciones
non sanctas de la guerrilla colombiana con el grupo IRA.
Sin embargo el hecho tiene más connotaciones de las que
aparecen a primera vista. Contra lo que se pudiera pensar, en el
sentido de que estas circunstancias agravarían la percepción
que tienen de las farc diversos congresistas en Capitol Hill, el
asunto parece ser exactamente al revés: el desprestigio corre
por cuenta del IRA, cuya condición de grupo terrorista fue
levantada para facilitar las conversaciones de paz en Irlanda. Las
relaciones con las farc pueden afectar el mismo proceso, al relacionarse
el IRA con un grupo que, según palabras del congresista William
Delahunt, "...actualmente figura en esta lista negra y que
utiliza el secuestro y el narcotráfico para financiarse".
(2) Hasta antes de los hechos del 11 de septiembre, el Comité
de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes
de EU estaba próximo a convocar una serie de audiencias para
investigar los presuntos nexos del IRA y la guerrilla colombiana.
Se preveía así una repercusión sobre el apoyo
que sectores políticos de EU han dado a la solución
política del caso Irlandés.
Vale señalar que el hecho de las cuestionadas relaciones
de las dos organizaciones armadas, opacado por ahora con los actos
de terror del 11 de septiembre, fue el resultado del aporte de la
inteligencia suministrada a través del uso de los sistemas
de detección de cultivos de coca de los EU en Colombia:
"..las alarmas de los servicios de inteligencia se dispararon
hace varios meses, cuando un radar de los que habitualmente rastrean
el suelo colombiano para confirmar avances en el proceso de erradicación
de cultivos de coca, tomó una fotografía de una explosión
inusual en la zona de despeje, que es controlada por las farc. Este
hecho hizo sospechar a las autoridades sobre la presencia de terroristas
extranjeros en suelo colombiano". (3)
¿ Hasta dónde se modifican estas circunstancias un
tanto ambivalentes de Washington hacia el caso colombiano, en relación
con los acontecimientos del 11S? ¿Cuáles son - en
términos prácticos - las medidas que se van a tomar
y que inciden sobre las circunstancias del conflicto en Colombia?
Para responder a esa pregunta deberá agregarse la discusión
a fondo sobre un tema que, tarde que temprano llegará otra
vez, pero con más significado: los vínculos con el
narcotráfico, hacen mucho más fuerte el poder potencial
de destrucción de estos grupos. En los hechos del día
11, Henry Kissinger llamó la atención inmediatamente
sobre algunos rasgos de la operación:
"Un ataque como el de ayer requiere de planeación sistemática,
una buena estructura organizativa, mucho dinero y una base de operaciones".
(4)
Y a renglón seguido se califica la naturaleza del ataque
en cuanto a objetivos estratégicos: "este, sin embargo,
es un ataque en los Estados Unidos continental, una amenaza a nuestra
manera de vivir y a nuestra existencia como sociedad libre. Por
tanto, debe enfrentarse de una manera diferente: con un ataque al
sistema que lo ha hecho posible...y por sistema terrorista me refiero
a los componentes del mismo que están organizados en un nivel
global y que pueden operar de manera sincronizada." (5)
Kissinger distingue la reacción inmediata necesaria para
enviar un mensaje contundente a quienes actuaron el martes 11 o
piensan hacerlo en esa dirección, pero para él no
es este el aspecto principal de su reflexión. Son más
los cambios estructurales que están por venir y que le apuntan
a llenar los graves vacíos de seguridad, una de cuyas primeras
expresiones será restablecer los privilegios políticos
y de inmunidad de los organismos de inteligencia que actúan
en el mundo, empezando por la CIA y los agentes encubiertos.
¿Hasta donde puede ir la definición del nuevo peligro
alrededor del cual se van a reestructurar los cambios? Es incierto
y puede manifestarse en los peores atropellos contra los derechos
fundamentales de individuos y sectores sociales teniendo en cuenta
las áreas grises que definen el mismo término "terrorismo".
Sin embargo la opción que se tiene a la mano es la calificación
ya existente de decenas de organizaciones en el nivel mundial como
"grupos terroristas".
Las sospechas sobre las actividades del IRA en la zona de despeje,
reafirman la connotación global del fenómeno y pueden
llevar a señalamientos como sistema de esos nexos, y por
tanto desarrollando acciones dirigidas a destruirlos.
Las fuerzas armadas de Colombia han captado rápidamente
la trascendencia de los cambios de percepción en el nivel
global y buscan en este momento capitalizar el nuevo movimiento
antiterrorista, para fortalecer eventuales alianzas internacionales
contra los grupos insurgentes que ya cuentan con aquella calificación
legitimada por el Departamento de Estado.
En efecto, el 16 de septiembre apareció una página
completa en el periódico El Tiempo en donde se plasman ocho
fotografías de pueblos destruidos en Colombia por la acción
de las Farc y en el centro de las ocho imágenes se introdujo
una foto de la destrucción de las torres gemelas de Nueva
York. Las dramáticas escenas que buscaban hacer equivalentes
los hechos, fueron acompañadas por el siguiente mensaje:
"El terrorismo no conoce límites....Tampoco conoce
nacionalidad, fronteras, etnias, idiomas, creencias religiosas ni
géneros. En los últimos tres años los terroristas
de las Farc, ELN y las Autodefensas (sic) han destruido 161 poblaciones
campesinas en Colombia, han asesinado 5274 ciudadanos indefensos
y han secuestrado 8983 personas. Enemigos de la Humanidad."
(6)
Las circunstancias esbozadas colocan en primera línea la
suerte de la zona de despeje como hecho de corto plazo y en el mediano,
el mismo proceso de paz. Los niveles de deterioro de la legitimidad
del proceso son preocupantes: En el caso del ELN pareciera apostarle
su continuidad al próximo período presidencial y en
el caso de las Farc, se entra en una situación caracterizada
por el creciente aval a definiciones de fuerza respaldadas por gremios
económicos, organismos de seguridad, Congreso de la República
el cual se ha visto afectado por la ola de secuestros de varios
de sus integrantes e indirectamente, por las fuertes reticencias
del conjunto de los candidatos electorales "a seguir las cosas
como van", con excepción de las fuerzas de izquierda
democrática.
A ello se suma la contribución que hace la misma guerrilla,
entre otros, con el secuestro de los técnicos de la GTZ que
junto con el cambio acelerado del contexto internacional, está
llevando a un distanciamiento de la diplomacia internacional presente
en Bogotá, en torno de un proceso en franco deterioro.
El nuevo escenario internacional representa un empuje a esta postura
de cambio frente al proceso colombiano, en el cual se vislumbran
nuevas situaciones que se acercan a las recomendaciones de la Rand
Corporation en el sentido de asumir decisiones claras de apoyo a
las fuerzas armadas, no mediadas por la lucha antidrogas, sino por
el peligro que puede representar la ampliación regional del
conflicto armado colombiano.
Las recomendaciones de este Think Tank se ven fortalecidas por
el giro en materia de seguridad del ámbito global sin que
ello signifique bajar la guardia en las justificaciones para el
combate antidrogas. El ambiente en el Congreso de los EU favorecerá
ampliamente un tratamiento de menos negociación y más
uso de la fuerza del caso colombiano. Colombia tipifica las dos
situaciones más sensibles del actual contexto global: Drogas
y Terrorismo, los cuales poseen connotaciones de red internacional
por la serie de contactos y relaciones que se vienen denunciando.
Una vez se adelanten las acciones que envuelven el mundo islámico
y se decante el mensaje de fuerza de los EU con el apoyo de las
potencias militares y económicas, entre los casos más
visibles está sin lugar a dudas Colombia y la región
andinoamazónica, escenario que se internacionalizará
aún más y para la cual se definirán tratamientos
de fuerza con una nueva legitimidad global.
References
El concepto terrorismo es limitado en su definición y varía
de acuerdo con circunstancias históricas. Recordemos que
en el Cono Sur se tipificó uno de los más sonados
y dramáticos casos de "terrorismo de Estado". Para
una perspectiva histórica y de problematización conceptual
véase Bruce Hoffman "A mano armada. Historia del terrorismo"
Espasa Calpe, 1999, Madrid.
Véase "EU investigará nexos Farc-IRA" en
El Tiempo, sept. 11 de 2001, Bogotá. Así mismo "15
hombres del IRA en el Caguán" en separata E2 El Espectador
sept. 16 de 2001, Bogotá. Vale señalar.
E2 - El Espectador, ibídem pág.4.
Kissinger, H. "Destruir la Red" en The Washington Post,
sept. 12 de 2001, Washington. Sin embargo para el Wall Street Journal,
es falso que el ataque 11s suponga grandes sumas de dinero. Citando
un agente de la CIA señala "Esto cuesta mucho menos
dinero de lo que la gente piensa y la verdad es que Bin Laden no
necesita tener dinero para hacer cosas como ésta" dice
Milton Bearden agente secreto durante 30 años. Véase
"Frustrada lucha contra el bolsillo terrorista" The Wall
Street Journal Americas edic. El Tiempo, sept.20 de 2001, Bogotá.
Ibídem.
a página no es firmada por nadie, lo cual debe tipificar
una violación a disposiciones que regulan tales avisos. El
anuncio parece buscar dos propósitos: aprovechar el marco
global de condena del terrorismo para reafirmar en él los
grupos insurgentes colombianos y en segundo lugar, lavar la responsabilidad
de algunos mandos de las ffaa sobre muchos de los 5274 asesinatos
de ciudadanos indefensos. Algunos de estos casos son investigados
con muchas dificultades por la Fiscalía. Véase entre
otros "Testigos, en alto riesgo" y "Justicia exige
seguridad" en El Tiempo sept. 19 de 2001, Bogotá.
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